jueves, 25 de junio de 2015

Daniel 7. los cuatro imperios. sección XXXVII (37)


Continuación de la sección XXXVI (36)
Los Seléucida y los Ptolomeo, las luchas encarnizadas entre estos dos reinos y sus pactos, que estudiaremos más adelante. Macedonia, anteriormente tomada por Lisímaco no cayo en manos de Seleuco. 

Este fue muerto en el año 280 a.C. Antes de poder ocuparla. 
Poco después pasó a manos de Antígono hijo de Demetrio, y desde entonces fueron dominada por los reyes antigónida. 

Durante algunos años grandes porciones de Asia Menor fueron gobernadas por los reyes Seléucida, aunque casi inmediatamente después de la muerte de Lisímaco el poder Seléucida comenzó a debilitarse tras la derrota ante la República Romana, ocasión que los partos aprovecharon para declarar sus derechos a la libertad. (el territorio de Lisímaco finalmente llegó a ser un conjunto de pequeños estados que incluía a Pérgamo).
En el año 148 a.C. Los arsácidas e Partía conquistaron la Media después de la batalla de Ecbatana y en el año 141 a.C.

Conquistaron la ciudad Seléucida del Tigris. En el año 139 a.C. Los partos derrotaron y capturaron al rey Demetrio II Nicátor, y la sátrapía del oriente se convirtió n un flanco fácil para su expansión. 

Antes de la era cristiana los tres reinos helenísticos Macedonia, Siria, y Egipto sucesivamente se convirtieron en provincias romanas. Y terminando el (verso 7), la largas luchas a muerte entre los defensores de la unidad bajo el centro de Antígono y Demetrio y los partidarios de la partición entre los cuatro generales fue resuelta en la batalla de Ipso en el año 301 a.C. A partir de esta batalla los cuatro reinos se deshicieron. 

Es triste que una mayoría de s historiadores han falseado la historia y los libros de texto. Ellos sostienen que hay que eliminar los detalles para dar una visión global, y pasar por alto la división en cuatro y sólo mencionar la posterior y mas duradera división en tres reinos principales, que retuvieron su identidad hasta tiempos del imperio Romano. 

Estos “eruditos” creen que por tener un diploma en la pared, tienen el permiso de cambiar los reinos a su antojo y placer. 

El imperio de Alejandro, aun cuando estuvo dividido, todavía era una continuación y una realización del ideal del fundador: un mundo greco-macedónico-asiático de pueblos diferentes unidos por el idioma, pensamiento y la civilización de los griegos. 

Excepto la centralización política, el mundo helenístico constituía una unidad como lo había sido bajo el reinado de Alejandro, y mucho más de lo que jamás había sido antes.
Maranata
Sigan orando por la vista de mi esposa.
Luis José de Madariaga.
La Biblia a través del tiempo.
http:// segunda venida apocalíptica

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